El pasado mes de octubre me ofrecieron realizar el II Reto por la Igualdad “Del cielo al Mar” el lema del grupo que lo realizaba es el siguiente: «Si yo te ayudo a subir, tú me ayudas a superar prejuicios, a valorar otras capacidades, a superar las limitaciones que todos tenemos, a adaptarnos a las circunstancias, ..» La conclusión de la colaboración y trabajo en equipo es que todos salimos ganando porque todos tenemos algo que ofrecer y aprender.

Con esas «premisas iniciales» querer hacer este reto fue inmediato, sin pensármelo ni un minuto.

Los integrantes de esta aventura sería un grupo compuesto por 16 personas: 11 atletas y corredores de alta montaña y 5 con diversidad funcional y capacidades tan diferentes como, deficiencia visual del 100%, parálisis cerebral, déficit psíquico, amputado y artrogriposis múltiple congénita.

El reto maravilloso al que nos enfrentaríamos era subir al pico más alto de España «EL TEIDE» con una altura de 3.718 metros y bajarlo de nuevo  hasta el nivel del mar y todo esto en menos de 48 horas.

¿Cuál fue mi preparación?

Durante mucho tiempo la preparación fue no sólo física sino psicológica ya que en ningún momento había llevado mis límites a tal extremo. Durante varios meses el entrenamiento en el gimnasio potenciando fuerza y resistencia fue esencial y también caminatas diarias de hasta 9 km eran solo el principio.

El reto empezó un viernes a las 12:00: desde la Montaña Blanca empezamos avanzando por un sendero no muy ancho y con algo de pendiente durante 4 Km, a continuación, seguía otro sendero, mucho más complicado. A partir de este punto en el que el camino se complicaba en exceso llevábamos una silla llamada joëlette que me ayudó a superar los tramos que era incapaz de realizar con un desnivel de 550m a lo largo casi 2 km para llegar al refugio Altavista a 3.260 m de altitud. Ansiábamos llegar después de 5 horas sin parar, el descanso era no necesario sino obligatorio para reponer fuerzas para el día siguiente que se presentaba exigente y muy duro.

Ahora ya se notaba la altura a la que nos encontrábamos, hacía bastantes frio, las nubes las teníamos debajo de nosotros, espectaculares y entre las cuales podíamos ver la silueta del Teide. Tenía ante mí un increíble e inenarrable atardecer, algo maravilloso.

Al día siguiente nos levantarnos a las 04:00 am para preparar las cosas, desayunar y coger fuerzas. A las 5:00 am reanudamos la marcha con el objetivo de ver el amanecer en la cima. El sendero empezaba como el del día anterior pero conforme ascendíamos éste se complicaba aún más. Ésta vez íbamos de noche y alumbrándonos con tan solo los frontales, algo que solo te permitía ver a un paso tuyo y lo complicaba mucho más. Pero las ganas de conseguir el objetivo podían con todo.

Llagando ya casi a la cima se podían ver las numerosas fumarolas con su olor peculiar.

Comenzando el nuevo día con un espectacular amanecer, llegamos a la cima y pudimos ver las vistas impresionantes que te da EL TEIDE. Mucha, muchísima gente esperándonos y que durante el ascenso nos adelantaron. A nuestra llegada a la cima nos ovacionaron al ver que un grupo como el nuestro consigue con esfuerzo, dedicación, constancia y nunca rendición llagar a esta cima tan bonita. Ante nosotros todo un espectáculo:  impresionante amanecer envolviendo mágicamente la silueta del Teide reflejada en las nubes……Pensar   que nuestro grandísimo esfuerzo nos ha dado esta maravillosa recompensa……. Uffff!!! Aún se me pone el vello de punta….

Esas emociones solo las vives en estas ocasiones que te brinda la vida.

Animo a todo el mundo a lanzarse a éstas aventuras, nunca se debe dejar de pasar algo así porque siempre estará en nuestro recuerdo y nos devolverá cada instante que hemos pasado para alcanzar nuestro sueño hecho realidad.

KIKE